Ay! el grito que enmarca el azul, esa curva hostil del tronco ante la ira de Dios, de qué sirven tus alas si la culpa es densa como la pez, la sierpe aprisiona tus músculos con el atavío del dolor, no hay pájaros que se posen en tu álgida testuz, qué has visto ante ti, quizá la mano alzada de la...
