Amanece un día precioso en Sevilla. Desde la elíptica de mi gimnasio se ve el paseo del río por el que tantas veces he trotado, mi hábitat natural cualquier mañana de sábado, como la de hoy, hasta hace dos meses.
Amanece un día precioso en Sevilla. Desde la elíptica de mi gimnasio se ve el paseo del río por el que tantas veces he trotado, mi hábitat natural cualquier mañana de sábado, como la de hoy, hasta hace dos meses.