Qué dolorosas, pero qué productivas esas noches de insomnio, y qué suerte que esas vísceras desgarradas y esa ausencia de sueños hecha de angustia se conviertan en estos versos. Qué maravilla poder leerlos y qué honor que ese verso mío haya ayudado un poquitín a que saliese de ti este poema.