El onubense se erige como el vencedor, con una oreja y una vuelta al ruedo, de una tarde ruinosa marcada por la escombrera de toros de El Parralejo; el torero de Espartinas vuelve a enterrar la gloria con la espada

El onubense se erige como el vencedor, con una oreja y una vuelta al ruedo, de una tarde ruinosa marcada por la escombrera de toros de El Parralejo; el torero de Espartinas vuelve a enterrar la gloria con la espada