Mucho antes de que la imprenta multiplicara ideas o de que internet hiciera imposible contenerlas, ya existían libros que desafiaban a quienes ostentaban el poder. Y, como respuesta, surgió algo tan antiguo como la propia escritura: la censura.

Mucho antes de que la imprenta multiplicara ideas o de que internet hiciera imposible contenerlas, ya existían libros que desafiaban a quienes ostentaban el poder. Y, como respuesta, surgió algo tan antiguo como la propia escritura: la censura.