En la mitología griega, Cancerbero era el perro de tres cabezas que custodiaba las puertas del inframundo. Su función era impedir que quienes entraban pudieran escapar y asegurar que aquel límite no fuera vulnerado.
En la mitología griega, Cancerbero era el perro de tres cabezas que custodiaba las puertas del inframundo. Su función era impedir que quienes entraban pudieran escapar y asegurar que aquel límite no fuera vulnerado.