La apuesta sanitaria del gobernador Gavin Newsom por una insulina más barata en California atraviesa una paradoja: la marca estatal CalRx ya tiene presencia en grandes cadenas y distribuidores, pero su adopción entre pacientes sigue limitada.

La apuesta sanitaria del gobernador Gavin Newsom por una insulina más barata en California atraviesa una paradoja: la marca estatal CalRx ya tiene presencia en grandes cadenas y distribuidores, pero su adopción entre pacientes sigue limitada.