A la tarde de la vida, a la tarde del año, a la tarde de cada día, seremos examinados por el amor…Nos decía San Pablo: “A nadie debáis nada más que amor” (Rm 13,8).
A la tarde de la vida, a la tarde del año, a la tarde de cada día, seremos examinados por el amor…Nos decía San Pablo: “A nadie debáis nada más que amor” (Rm 13,8).