La gente se pone de mal humor con los veranos espléndidos. A mí me pasa todo lo contrario: me lo paso muy bien con las olas de calor que me empujan de bar en bar a cumplir con mis rigurosas pausas de hidratación cervecera.

La gente se pone de mal humor con los veranos espléndidos. A mí me pasa todo lo contrario: me lo paso muy bien con las olas de calor que me empujan de bar en bar a cumplir con mis rigurosas pausas de hidratación cervecera.